Por Eduardo Peiro · equipo editorial de Aprender21
Las diferencias entre conocimiento tácito y explícito radican en su codificación y transferencia. El conocimiento tácito es intuitivo, subjetivo y difícil de verbalizar, adquiriéndose mediante la experiencia. El conocimiento explícito es estructurado, formal y fácilmente transmisible a través de documentos, bases de datos o manuales.
En el ámbito de la gestión del conocimiento, comprender estas categorías es fundamental para estructurar el aprendizaje organizacional. El conocimiento no es un recurso homogéneo; se presenta en diferentes estados y niveles de accesibilidad dentro de un equipo. Mientras que algunos saberes están listos para ser almacenados en un servidor, otros residen de forma exclusiva en la mente, las manos y la intuición de los colaboradores.
Cuando una organización no logra identificar estas diferencias, se enfrenta a una pérdida sistemática de propiedad intelectual. La salida de un empleado clave puede representar la desaparición de años de metodologías no escritas, mientras que un exceso de burocratización del conocimiento explícito puede sepultar la innovación bajo manuales obsoletos que nadie consulta. Por ello, equilibrar ambos tipos de conocimiento determina la agilidad de los equipos de trabajo modernos.
El saber dentro de las corporaciones se estructura como un flujo continuo entre lo subjetivo y lo sistemático. Para comprender este fenómeno, es indispensable analizar los fundamentos teóricos que definen cómo los profesionales procesan la información y la transforman en acción dentro de sus entornos laborales virtuales y físicos.
La base teórica moderna de este campo proviene fundamentalmente de los trabajos del filósofo Michael Polanyi y, posteriormente, de los teóricos del management Ikujiro Nonaka y Hirotaka Takeuchi. Polanyi acuñó la célebre frase "podemos saber más de lo que podemos decir", postulado que resume la naturaleza del conocimiento tácito. El saber no se limita a las instrucciones que podemos redactar en un procesador de textos; abarca también la coordinación motriz, la agudeza perceptiva y el juicio clínico que se desarrollan tras años de exposición a problemas complejos.
Nonaka y Takeuchi llevaron este concepto al plano empresarial mediante el modelo SECI (Socialización, Exteriorización, Combinación e Interiorización). Este modelo describe un ciclo dinámico en el que el conocimiento tácito se comparte de persona a persona, se exterioriza en documentos legibles, se combina con otros sistemas de información y, finalmente, es interiorizado por nuevos empleados como un nuevo saber tácito individual. No se trata de dos silos aislados, sino de dos estados de la materia cognitiva que interactúan de forma constante.
En el contexto latinoamericano, donde la cultura de trabajo tiende a ser altamente relacional y la transmisión oral posee un peso significativo, comprender esta dinámica es aún más crucial. Muchas pequeñas y medianas empresas de la región operan con un alto volumen de conocimiento tácito no documentado, lo que limita su capacidad de internacionalización y escalabilidad al depender excesivamente de fundadores o técnicos históricos.
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El conocimiento tácito es aquel saber personal, contextual y altamente subjetivo que se adquiere a través de la experiencia directa, la práctica y la habituación, resultando sumamente difícil de estructurar, transcribir o transferir de manera formal.
Este tipo de conocimiento es intrínseco a la acción y se arraiga en un contexto específico. No se aprende leyendo un manual de instrucciones, sino observando, imitando y repitiendo una actividad bajo la guía de un mentor o mediante el método de ensayo y error. Se compone de habilidades cognitivas y técnicas que a menudo operan a nivel subconsciente.
Podemos desglosar el conocimiento tácito en dos dimensiones principales:
La transferencia de este saber requiere interacción humana directa. El aprendizaje tradicional, las mentorías personalizadas (coaching) y las "comunidades de práctica" son los canales más eficientes para su difusión. Sin embargo, este proceso es inherentemente lento, costoso y difícil de escalar a nivel masivo dentro de corporaciones multinacionales.
💡 Insight: El conocimiento tácito es la principal fuente de ventaja competitiva sostenible para las empresas, ya que al ser extremadamente complejo de codificar, resulta casi imposible de copiar por los competidores directos.
El conocimiento explícito es el saber que ha sido codificado, estructurado y expresado de manera formal mediante palabras, números, diagramas, códigos o fórmulas, lo que permite su almacenamiento, procesamiento y distribución sistemática sin requerir la presencia de su creador.
A diferencia de su contraparte tácita, este conocimiento es objetivo y racional. Se desprende del individuo que lo generó para convertirse en un activo de la organización. Puede ser fácilmente digitalizado, guardado en sistemas de gestión documental (CMS), cargado a nubes corporativas o distribuido en una intranet para el autoaprendizaje de miles de colaboradores de forma simultánea.
Las principales expresiones del conocimiento explícito en una organización incluyen:
El principal beneficio del conocimiento explícito es su escalabilidad. Permite a las corporaciones entrenar a grandes dotaciones de personal de forma económica y mantener estándares de calidad uniformes globales. Sin embargo, su limitación radica en su rigidez; la información explícita puede quedar obsoleta rápidamente si el entorno técnico o de mercado cambia, requiriendo procesos continuos de revisión y actualización.
Para simplificar la gestión estratégica de estos recursos, es necesario analizar detalladamente los criterios operativos que distinguen a ambos tipos de saberes dentro de las actividades diarias de un profesional o estudiante.
Las diferencias se manifiestan en múltiples dimensiones: desde la facilidad de almacenamiento y los métodos de transferencia, hasta el nivel de dependencia del contexto y la tecnología requerida para su administración.
Esta distinción muestra que el conocimiento explícito nos dice "qué aprender", mientras que el conocimiento tácito nos demuestra "cómo aplicar" ese aprendizaje en la vida real bajo presiones reales y matices del entorno de trabajo.
La mejor manera de consolidar la comprensión de estos conceptos es mediante escenarios prácticos de diversas industrias donde ambos tipos de saber coexisten y se complementan mutuamente para lograr el éxito operativo.
En el sector tecnológico, la distinción es evidente todos los días:
La cocina clásica ilustra de inmediato las sutilezas de la transmisión de saberes:
El área comercial depende en gran medida del factor humano y las relaciones interpersonales:
La interacción constante entre el conocimiento tácito y el explícito no es estática; conforma una dinámica organizativa que impulsa la innovación continua mediante un proceso estructurado en cuatro fases clave.
La espiral del conocimiento o modelo SECI detalla cómo las organizaciones incrementan su propiedad intelectual al transferir el conocimiento a través de diferentes niveles cognitivos:
💡 Insight: El éxito de las metodologías ágiles en las organizaciones se basa precisamente en facilitar reuniones rápidas de pie de forma diaria (stand-ups) y retrospectivas, asegurando una socialización constante de retos y soluciones tácticas.
Espiral del Conocimiento (Modelo SECI)
Proceso de Conversión Dinámica:
Socialización → Exteriorización → Combinación → Interiorización
De la experiencia individual e intuitiva a la sistematización corporativa y el aprendizaje práctico continuo.
Se logra mediante la sistematización y la documentación reflexiva. Implica que expertos en un área sean entrevistados, grabados en video resolviendo un problema técnico o invitados a estructurar guías de resolución de problemas con el apoyo de redactores técnicos y especialistas en diseño instruccional.
Se vuelve extremadamente vulnerable a la obsolescencia. Una organización sin conocimiento tácito carece de adaptabilidad, capacidad crítica e innovación intuitiva ante crisis imprevistas, operando únicamente de forma mecánica basadas en normas rígidas escritas en el pasado.
La inteligencia artificial acelera drásticamente la síntesis, categorización y distribución del conocimiento explícito de una organización. Permite buscar respuestas instantáneas dentro del histórico de documentos, aunque sigue dependiendo de la calidad de la información provista por los humanos.
Porque reside en el subconsciente y la intuición del individuo. Muchas habilidades son de naturaleza motora o surgen de años de observar sutiles patrones de comportamiento, lo cual no es fácilmente traducible a palabras sencillas o manuales teóricos tradicionales.
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